En las ciencias médicas y sociales el concepto de “salud” se ha modificado, ya no refiere a la falta de enfermedad sino a la calidad de vida de las personas.

Es por esto que las fuerzas en las acciones de los servicios de salud tanto privados como públicos están puestas en la prevención de las enfermedades y en consecuencia, fomentando la mejor calidad de vida de la gente.

Los hábitos alimentarios, el ejercicio físico y el abandono de los vicios como el tabaco o el exceso de alcohol son la clave. La combinación de estos factores nos ayudan a estar saludables, mejorar nuestra calidad de vida y en definitiva, sentirnos felices y vivir mejor.

La actividad física es también una decisión a asumir y poner en práctica, tiene un efecto recíproco entre vernos bien y sentirnos bien. Encontrarán aquí algunas notas interesantes acerca de cómo iniciar, elegir y hacer una actividad física para mejorar nuestra calidad de vida.


Por dónde empezar?

La actividad física es fundamental para mejorar la calidad de vida de los adultos.

No sólo se trata de bajar de peso, la pérdida de la masa muscular por ejemplo, nos hace sentir más débiles y en consecuencia, inseguros y con falta de fuerza para asumir las tareas diarias. Las dietas hipocalóricas pueden traer como consecuencia una caída de la masa muscular, por eso es importante acompañarlas con ejercicios.

La obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la hipertensión, la osteoporosis e incluso cierto tipo de cánceres están vinculados a la falta de ejercicio.

La estética también está involucrada directamente en nuestro estado de ánimo, en consecuencia, mantener el cuerpo en forma nos hace sentir más sólidos para enfrentar la mirada del otro. Lo postural incide enormemente en nuestra comunicación interpersonal.

La mayoría de los adultos aseguran no tener afinidad con el ejercicio físico pero esto se revierte cuando encuentran el deporte o la actividad física que les resulta a fin hallando un espacio propio de entretenimiento y gratificación.

El primer paso es consultar a un médico especialista, los médicos deportólogos y los nutricionistas están en condiciones de evaluar nuestra salud y en virtud de los indicadores que encuentren, aconsejarnos qué tipo de actividad puede ayudarnos a mejorar la calidad de vida.

Examen físico:
Análisis de sangre (Perfil metabólico -colesterol y subfracciones, triglicéridos, lípidos, ácido úrico, glucemia, uremia y creatinina-). Radiografías de torax y evaluación cardiológica –ergometría-. Capacidad aeróbica, evaluación de la composición corporal –grasas, osea y muscular-Análisis de la dieta alimentaria.
Una vez obtenidos estos resultados podremos elegir mejor qué tipo de actividad física es la que se adecua a nuestros gustos y necesidades, más seguros de los alcances y niveles de esfuerzo que tengamos que imprimirle.


Caminar adelgaza?

Caminar 30 minutos diarios 5 veces a la semana con ritmo moderado a paso vigoroso quema calorías.

La caminata es un buen inicio, no requiere de gimnasios, instructores ni inversión de ningún tipo. Aumenta nuestro metabolismo y en consecuencia seguimos quemando grasas aún después de la caminata. Aumenta la serotonina y la noradrenalina, sustancias que inhiben el apetito a nivel cerebral y aumentan el ritmo metabólico. Aumenta la adrenalina que moviliza las grasas de las células quemadas en los ejercicios. Tonifica los músculos dando mayor firmeza y mejora el tránsito intestinal.

Nos ayuda a salir del sedentarismo, nos vincula con los demás y recupera nuestro buen humor.


Metabolismo y calorías

La cantidad de calorías que utiliza nuestro cuerpo para hacer una actividad es el metabolismo o mejor dicho: la tasa metabólica.

El metabolismo basal es la cantidad de calorías necesita el cuerpo para cumplir las funciones vitales. Es la energía que nuestros órganos necesitan para mantenerse vivos.

La velocidad con la que consumimos calorías (o metabolismo propiamente dicho) depende de nuestra conformación física, depende de la masa libre de grasas que tenga nuestro cuerpo (sangre, músculos, huesos y tejidos). Si los músculos están desarrollados o los huesos son grandes, necesitarán más calorías para vivir. Por ejemplo, los hombres tienen un metabolismo basal más rápido puesto que requieren mayor cantidad de calorías en un tiempo determinado que las mujeres. También incide la conformación genética.

Cuando se habla de un metabolismo lento, se trata de requerir mayor tiempo para consumir las calorías que ingerimos.

El paso del tiempo y el sedentarismo provocan la pérdida de masa muscular (un 40% desde los 30 hasta los 70 años), tener nuestra masa muscular tonificada nos ayuda a mantener nuestro físico saludable y en forma, activa nuestro metabolismo ayudándonos a quemar calorías con menos esfuerzo.

Deportes y calorías

Los deportes más aconsejados para bajar de peso son la natación (que por su menor impacto físico es recomendable como actividad inicial) y el tenis, seguidos del ciclismo, el treking y el remo, practicados con buena técnica y periódicamente. En el caso del gimnasio se aconsejan rutinas que equilibren el trabajo aeróbico (65%), muscular (25%) y un trabajo de flexibilidad y recuperación (10%).

Nada mejor para el arranque que las rutinas de un nivel de exigencia bajo o medio, esto nos permitirá practicarlas durante 20-30 minutos diarios, ritmo ideal para empezar.

Olvidarse del ascensor o ir caminando al trabajo también son buenos punta pie iniciales de una vida saludable.

En el gimnasio

Las rutinas que escojamos en el gym deben estar supervisadas y la selección de ejercicios y el tipo de gimnasia deberán corresponderse también a los objetivos que nos propongamos.

El ejercicio aeróbico colabora en quemar calorías y mantener las arterias libres de grasa y colesterol.

La técnica Pilates es altamente recomendable para todas las edades, trabaja sobre lo postural y nos ayuda a mantener erguida la columna.

Esta disciplina puede encuadrarse dentro del grupo de las “técnicas de control corporal” que combinan ejercicios físicos con el control mental. A este grupo se suman el Tai-Chi y el Yoga (entre otras) altamente beneficiosos en el mantenimiento del equilibrio o alineación postural.

El volumen de la musculatura puede graduarse a través de la rutina del gimnasio en caso de optar por la gimnasia con máquinas y pesas. A menor sobrecarga y mayor repetición de los ejercicios permitirá graduar el crecimiento de los músculos.

 
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